Por norma general, los perros y los gatos se relacionan de forma diferente. Mientras tu perro pensará que un gato es algo fascinante y querrá jugar con él, tu gato normalmente verá a un perrito como a un intruso. Un gato te hará saber cómo se siente siseando o incluso atacando al perro. ¡Y eso es precisamente lo que queremos evitar! 

Por ello, el científico canino Joke Monteny está aquí para ayudarnos. 

Con un buen comienzo, tenemos media batalla ganada

La preparación es fundamental para que, cuando el perro y el gato se vean por primera vez, no haya ningún problema. A los gatos no les gustan los cambios, por lo que hacerlos poco a poco les ayudará a acostumbrarse a su nuevo compañero.

Para empezar, coloca todas las cosas de tu gato (comedero, agua, arena, torre, juguetes, etc.) en un lugar al que él pueda acceder, pero el perro no. Por raro que parezca, a los perritos les fascina la caca de gato... Incluso puedes crear varios rincones con comida, lugares de descanso y escondites a los que solo pueda acceder tu gato.

Los olores son incluso más importantes para los gatos que para los perros. Por ello, antes de traer un perro a casa, muéstrale a tu gato su olor trayéndole un trapo del perro. Una buena idea es colocarlo en el sitio en el que tengas pensado que el perro pase más tiempo: cerca de su camita o del comedero, por ejemplo. ¡Evita colocarlo cerca del lugar donde tu gato duerme o se esconde!

¡Encantado de conocerte, compañero de piso!

Dog gives cat a high five!

Ha llegado el momento en que tu perro se viene a vivir contigo, ¡genial! Cuando empiece a explorar su nuevo hogar, asegúrate de que tu gato esté alejado.

Una forma sutil de presentarlos es acariciar a ambos animales y mostrarles el olor del otro a través de tus manos. Para ayudarles a asociar el olor «extraño» con algo positivo, dales golosinas pero, una vez más, desde la distancia.

¿Crees que ya es hora de presentarlos? Primero, asegúrate de que los dos estén tranquilos. Elige un lugar donde tu gato pueda «analizar» la situación. Por ejemplo, al igual que el «rey de la selva», los gatos adoran ver lo que sucede desde las alturas. Mantén a tu perro con la correa y deja que los animales se observen desde la distancia. Si todo va bien, ¡se han ganado unas golosinas extra!

Si tu gato gruñe o sisea al perro, mantén la calma y deja que se vaya. Tu trabajo es mantener al perro seguro contigo de forma que no pueda alcanzar al gato. Asegúrate de que tu gato pueda ir a sus lugares seguros en todo momento y que tu perro no pueda molestarlo allí.

Recuerda:

  • No fuerces nada. Deja que tus mascotas se conozcan a su ritmo.
  • Las primeras presentaciones deben ser breves y estar siempre supervisadas.


Cat wonders why the dog is eating from her bowl
En poco tiempo, tu perro y tu gato podrán permanecer juntos durante más tiempo y llegará un momento en el que no tengas que estar presente. Quién sabe, puede que hasta se conviertan en buenos amigos (¡sobre todo si les dejas disfrutar de la comida para perros y gatos Edgard & Cooper!).