Algunos perros y gatos no sufren tanto con las pulgas y solamente sienten algo de picazón en la parte baja de la espalda y en la base de la cola. Sin embargo, otras mascotas pueden tener reacciones muy fuertes en la piel, con rojeces e inflamaciones que pueden ser consecuencia de una alergia a las pulgas (sobre todo a la saliva de las pulgas). Es importante destacar que las mascotas que no sufren tanto con los mordiscos de las pulgas sí pueden ser portadores de pulgas y contagiar a tus otras mascotas. Por eso es importante que prestes atención a todas las mascotas de tu hogar, no solo a las que presentan síntomas.

Si tu mascota no es alérgica a las pulgas puede ser difícil darse cuenta de que tienes una infestación. Las pulgas son difíciles de ver. No les gusta la luz y tienen tendencia a enterrarse en el pelaje del animal tan rápido como pueden. La mejor manera de comprobar si tu mascota tiene pulgas es usar un peine para pulgas y cepillar el pelaje de tu perro o gato, dirigiendo el peinado hacia un pañuelo húmedo o papel de cocina. Es una manera rápida de sacar los restos secos de las heces de las pulgas, que al disolverse se ponen de un color marrón rojizo.

Dog laying in the grass with paws up.

Conoce a tu enemigo. ¿Qué son las pulgas?

Las pulgas son pequeños insectos que sobreviven como parásitos en animales como los gatos y los perros, viviendo de la sangre de sus huéspedes. No vuelan, pero son lo suficientemente ágiles como para saltar de animal en animal. Las pulgas pueden hacer la vida de un animal muy difícil, provocándoles un picor e incomodidad incesantes.

Las pulgas pueden entrar en tu casa a través de cualquier animal o persona. Una vez que han encontrado un anfitrión del que alimentarse, crear un nido y depositan huevos en el animal en cuestión, que después caen en alfombras o cualquier otro tejido blando que haya en el entorno. Ese huevo se transforma en larva y después en una nueva pulga. Las larvas se arrastran hacia el interior de las alfombras o debajo de ellas y las pulgas adultas aparecen algunas semanas después o incluso un año más tarde, dependiendo de la temperatura, entre otros factores.

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